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Las tensiones en el mercado del gas y la elevada volatilidad del sistema eléctrico impulsaron en agosto de 2026 los precios de la electricidad hasta niveles que no se observaban desde la crisis energética de 2022. Ya es un hecho que los mercados energéticos europeos atraviesan una nueva fase de tensión impulsada por la combinación de riesgos geopolíticos, precios elevados del gas y unos niveles de almacenamiento inferiores a la media histórica. Como resultado, los futuros eléctricos han alcanzado máximos de varios años y han recuperado una importante prima de riesgo. 

Gas caro, menores reservas y creciente incertidumbre geopolítica

Los precios de la energía han alcanzado máximos de los últimos años debido a la combinación de riesgos geopolíticos y tensiones en el mercado del gas. La incertidumbre en Oriente Medio, especialmente en torno a Irán y al Estrecho de Ormuz, mantiene una elevada prima de riesgo en los mercados energéticos. Los niveles de reservas de gas en Europa son inferiores a los habituales, aumentando la preocupación por el abastecimiento durante el invierno 2026-2027. 

La necesidad de reponer inventarios y la competencia con Asia por los cargamentos de GNL están ejerciendo presión alcista sobre el precio del gas. Los futuros eléctricos para los próximos trimestres y para 2027 reflejan una creciente percepción de riesgo y una mayor incertidumbre sobre el suministro energético. 

Europa sigue siendo muy dependiente del gas natural licuado, por lo que cualquier amenaza a las rutas de suministro impacta rápidamente en los precios. El encarecimiento del gas se traslada directamente al precio final de la electricidad debido a:  

  • El precio de OMIE se sigue fijando, en numerosas horas, con tecnologías que usan el gas como fuente de energía  
  • La fórmula de composición de los precios finales de energía, en la que cada vez ganan más peso los servicios de ajuste del sistema ya que en muchos casos, están respaldados por el gas.  

¿Cómo puede la empresa e industria mitigar el riesgo energético?

En un mercado marcado por precios elevados y alta volatilidad, las empresas deben plantearse cómo limitar su exposición a futuras subidas sin perder la oportunidad de beneficiarse de posibles correcciones. La clave está en diseñar una estrategia de gestión de riesgos adaptada al perfil de consumo, la sensibilidad del negocio a los costes energéticos y su capacidad para asumir volatilidad. 

Cuando la energía tiene un peso significativo en el presupuesto, las coberturas parciales y progresivas permiten equilibrar protección y flexibilidad. Más que eliminar completamente la exposición al mercado, se trata de cuantificar el riesgo, definir precios objetivo y establecer niveles de protección que ayuden a minimizar el impacto de nuevas subidas y preservar la estabilidad financiera de la empresa. 

Descarga aquí el análisis completo realizado por nuestro equipo de analistas y consultores en COMPRA DE ENERGÍA

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