Actualidad | lunes 23 agosto, 2021

¿Para qué sirve calcular la huella de carbono?

El cálculo de la huella de carbono representa el volumen total de los gases de efecto invernadero (GEI) que producimos a través de las actividades económicas y actividades del día a día del ser humano. Somos cada uno de nosotros los que tenemos el poder de velar por la reducción de estos gases que tanto nos perjudican sin apenas notarlo.

La huella de carbono es por tanto un indicador ambiental que muestra el resultado total de gases producidos. Para calcularlo se tienen en cuenta tanto las emisiones directas como indirectas de diferentes compuestos: el metano (CH4), el óxido de nitrógeno (N2O), los hidrofluorocarburos (HFCs), los perfluororcarburos (PFCs), el hexafluoruro de azufre (SF6), pero sobre todo el dióxido de carbono (CO2), aquel que más ha contribuido al calentamiento global.

Las emisiones de estos gases que se tienen en cuenta al calcular la huella de carbono, sobrecalientan el planeta. Se acumulan en la atmósfera y con ello aceleran el cambio climático.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) en sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), advierte que si no neutralizamos a tiempo las emisiones constantes de CO2 nos espera un entorno desapacible e incluso peligroso.

¿Por qué calcular la huella de carbono?

Hoy en día, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha calculado que los niveles de estos gases en la atmósfera son equiparables a los que hacían hace más de tres millones de años. Hasta ahora, la huella de carbono ha tenido un crecimiento exponencial, se ha llegado a multiplicar hasta alcanzar el 60% del impacto total que tiene el ser humano en el medio ambiente.

En vistas a conseguir reducir el impacto de la actividad humana en el medio ambiente, se incorporó en la Ley de Cambio Climático y Transición Energética las exigencias respecto a calcular la huella de carbono y a los cambios estratégicos para reducir los gases de efecto invernaderos para alcanzar los objetivos de mitigación de cambio climático comprometidos.

Ahora bien, ¿Cómo se calcula la huella de carbono? Como ya hemos apuntado al inicio del artículo, se tienen en cuenta datos directos e indirectos de las fuentes emisores de gases de efectos invernaderos (GEI), además de un exhaustivo análisis de los ciclos productivos y definición del alcance de la huella de carbono.

Es conveniente que cualquier organización se preocupe por calcular su huella de carbono en vistas a conocer las áreas que mayor contaminación estén generando a diario. Ahí radica su importancia, una vez que conoces los aspectos de tu organización que perjudican al medio ambiente, puedes trabajar en reducirla o compensarla. Cambiando los procesos, rutinas y apostando por soluciones de ahorro y contribución al medio ambiente se contribuye a mitigar el impacto de la huella de carbono.

Acciones para reducir la huella de carbono

Cada vez son más los consumidores y ciudadanos que se preocupan por el cuidado del medio ambiente y reducción de emisiones de efecto invernadero. Por esta misma razón, desde CREARA nos preocupamos por ofrecer servicios integrales de asesoramiento, consultoría e ingeniería de proyectos que velen por la eficiencia energética y energía renovables.

Dependiendo del área que tengas que mejorar para no perjudicar al cambio climático, puedes optar por unas acciones u otras. Un acierto seguro sería potenciar la eficiencia energética de tu organización, conseguir el certificado de eficiencia energética o realizar inventarios de CO2 y huella de carbono. Otra solución es velar por la movilidad eléctrica y energías renovables, a través del autoconsumo solar fotovoltaico o energía solar térmica.

Es el momento de que tú y tu organización veléis por el entorno medioambiental. Busca un servicio personalizado para que tu organización contribuya a un crecimiento sostenible y responsable. No lo dudes más y ayúdate a ti ayudando al medio ambiente.

COMPARTIR EN: