Zona Portada | jueves 29 noviembre, 2018

Velocidades de carga de un vehículo eléctrico

Junto con la autonomía, la velocidad de carga es una de las preguntas más frecuentes relativas al uso doméstico o corporativo del coche eléctrico. El tiempo necesario para recargar cualquier tipo de vehículo eléctrico dependerá de varios factores: la capacidad de la batería, la potencia del punto de recarga y la potencia máxima a la que puede ser recargado cada modelo.

Desde una perspectiva más técnica, hablaríamos de estos dos factores:

  • BMS (Battery management system): Este sistema está integrado en el propio vehículo eléctrico y se encarga de gestionar la demanda de potencia del vehículo eléctrico sobre el punto de carga.
  • Punto de carga: Características del propio punto de carga, en función de la acometida eléctrica y de lo que permita suministrar el controlador de este equipo.

Aunque el BMS del vehículo eléctrico solicite más potencia, si éste está conectado a un punto de carga que tiene una potencia limitada, dará toda la potencia para la que está capacitado, pero puede que el vehículo cargue de manera lenta. También puede ocurrir el caso opuesto, que el punto de carga esté capacitado para dar más potencia, pero el propio BMS del vehículo eléctrico limite la potencia de carga para proteger las baterías.

Hay que tener en cuenta que los tiempos de carga también dependen de la capacidad de la batería. A más capacidad, más energía es capaz de almacenar el vehículo y más kilómetros se podrán realizar, pero más tardará en cargarse la batería.

Velocidades de carga del vehículo eléctrico

Una vez explicados los factores que repercuten en la carga, podemos distinguir varios tipos de velocidad de carga:

  • Doméstica 

Utiliza 10A a 230V de una toma de corriente Schüko. Se emplea en viviendas, no requiere ningún tipo de instalación adicional. Se recomienda utilizar de forma esporádica.

  • Carga lenta

Este tipo de carga utiliza un máximo de 16A a 230V en corriente alterna, 3,7 kW como máximo. Normalmente es la que se suele emplear en viviendas o en lugares donde el vehículo pasa mucho tiempo estacionado – como pueden ser centros de trabajo-, ya que requiere una potencia pequeña. No requiere aumentar la potencia contratada.

Este tipo de carga puede ser en modo 2 si se utiliza una toma de corriente convencional, o modo 3 si se utiliza una toma dedicada para vehículo eléctrico.

  • Carga semi rápida

Esta carga puede variar entre 7,4 kW y 22 kW. Existen varios rangos de velocidad en función del vehículo y de los puntos de carga, en concreto:

  • 7,4 kW suponen 32 A a 230V de corriente alterna.
  • 11kW suponen 16 A a 400V de corriente alterna.
  • 22kW suponen 32 A a 400V de corriente alterna.

Este tipo de carga es muy común en los aparcamientos de empresas, o en aquellas instalaciones donde se quiere realizar una carga relativamente rápida, que requiere rotación de vehículos y en la que no se quiere realizar una elevada inversión económica. Estos modos de carga son tipo 3.

  • Carga rápida

Este tipo de carga varía de 22 kW a 50 kW. Esta carga puede llevarse a cabo con corriente alterna o en corriente continua.

En el caso de que se cargue en corriente alterna, la velocidad de carga son 44 kW, ya que se alimenta al vehículo con 63A a 400V. Este tipo de carga se considera modo 3.

Si se carga en corriente continua, el coste del punto de carga es mayor, ya que lleva integrado un rectificador de corriente, convirtiendo la corriente alterna en corriente continua. All vehículo eléctrico se le suministra directamente energía en corriente continua. Este tipo de carga se considera modo 4 y es común en puntos de carga de la vía pública o en electrolineras. En media hora se carga el 80% de la batería del vehículo.

  • Carga ultra-rápida

Este tipo de carga es la que se realiza a más de 50kW llegando hasta los 150kW. Los cargadores ultra rápidos, al igual que sus homólogos del modo 4 de la carga rápida, tienen un rectificador en su interior e inyectan corriente continua directamente al vehículo. En la actualidad no está muy extendido, pero se pretende que se utilicen para alimentar vehículos con baterías de gran capacidad, como pueden ser las que utilicen autobuses o camiones.

 

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