Uncategorized | Thursday 8 September, 2011

Artículo de la revista Be energy sobre cálculo de la huella de carbono en el sector del vino

La revista Be energy, especializada en contenidos relacionados con el ahorro y la eficiencia energética, publica en su último número de septiembre – octubre una de las últimas experiencias desarrolladas por CREARA, especialistas en eficiencia y ahorro energético, en el cálculo de Huella de Carbono de productos. La Comunidad de Madrid, junto con la Denominación de Origen Vinos de Madrid, promovieron recientemente la primera certificación del balance de CO2 de producto en la comunidad madrileña, en el marco de sus actuaciones contra el cambio climático. Como consecuencia de esta iniciativa una de las empresas con más larga trayectoria en el ámbito del vino ecológico, con más de 20 años de experiencia, Bodegas Gosálbez-Orti, obtuvo el certificado AENOR de las emisiones de su vino Qubél Revelación 2009. Esta experiencia constituye un ejemplo claro de que la sostenibilidad ha llegado al mundo del vino para quedarse.  Cada vez más bodegas introducen en su modelo de producción criterios sostenibles. Lejos de constituir una moda, en el caso de la agroalimentación la sostenibilidad se está convirtiendo en uno de los atributos clave de este tipo de productos. Cuando la sostenibilidad se hace presente en todo el proceso productivo, desde el viñedo hasta la distribución, incluido un cambio en la gestión empresarial de las bodegas, aporta valor y es reconocido y apreciado  de forma positiva por el consumidor. Prueba de la importancia que está tomando la sostenibilidad en el mundo del vino es que en la última edición del ‘Wineries for climate protection’, que reunió en Barcelona a cerca de 300 de las bodegas más importantes del mundo, se firmó, el pasado 9 de junio, la ‘Declaración de Barcelona’. Este decálogo recoge el compromiso del sector vitivinícola en materia medioambiental y según indica el texto, “pretende ser el inicio de un movimiento de cooperación que tenga como horizonte la protección del clima y del viñedo, luchando por la conservación de nuestro hábitat, nuestro paisaje, nuestra tradición y nuestra cultura. Y pensando, a la vez, en un desarrollo sostenible del bienestar social que no comprometa los recursos y las condiciones de vida de la Humanidad. Este esfuerzo responsable podría ser un precedente para la toma de conciencia de otros sectores del tejido productivo”. Acceda al artículo completo REVISTA]]>

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