Post | miércoles 9 noviembre, 2016

Mentiras y verdades a medias acerca de la energía reactiva

De forma generalizada, las organizaciones que no realizan una revisión de la factura de electricidad de forma sistemática y adecuada, usando herramientas especialmente diseñadas para desgranar los diferentes conceptos incluidos en una factura de energía, suelen proceder del siguiente modo:

  • Observan el coste total y lo comparan con lo que se pagaba el mes anterior. Si el cambio es sustancial pero coincide con un cambio de las condiciones climatológicas o de producción, queda justificado.
  • Si no, se revisa más exhaustivamente la factura, y, por ejemplo, puede que se encuentren excesos de energía reactiva; algo a lo que no se acostumbra a poner remedio de manera inmediata. Primero hay que reconocer qué es, por qué se da en la factura, recopilar las facturas anteriores, ver cuánto era el coste en cada factura…

¿Qué es la energía reactiva?

 

La energía reactiva es la demanda extra de energía que algunos equipos de carácter inductivo como motores, transformadores u ordenadores, entre otros, necesitan para su funcionamiento. Esta energía se mide en KVArh (kilo voltio amperio reactivo hora) y no se transforma en ningún tipo de trabajo “útil” como ocurre con la energía activa (kWh). Su exceso provoca importantes perjuicios técnicos y económicos en la red.

Dependiendo del equipo que la genere, existen dos tipos de energía reactiva: inductiva y capacitiva.

¿Cuáles son los efectos negativos de la energía reactiva?

  • Pérdida de potencia “útil” en las instalaciones.
  • Aumento de pérdidas de energía activa.
  • Sobrecalentamientos de los conductores eléctricos.
  • Menor rendimiento en los aparatos eléctricos conectados.
  • Caídas de tensión y perturbaciones en la red eléctrica.
  • Penalizaciones a los usuarios por parte de las compañías eléctricas.

Conviene recalcar que la energía reactiva está penalizada económicamente en factura.

La penalización del consumo de energía reactiva viene determinado por el factor de potencia (Cos ), siendo de aplicación cuando la energía reactiva supera el 33% de la energía activa consumida y, cuyo precio por cada KVArh excedido viene definido en la Orden ITC/3519/2009.

¿Cómo conseguimos que no penalice económicamente la energía reactiva?

 

La eliminación de la penalización provocada por la energía reactiva se hace a través de la instalación de baterías de condensadores, generando energía reactiva capacitiva para compensar la energía reactiva inductiva de los elementos con componentes bobinados, como motores o transformadores. Gracias a ello, se anula lo máximo posible ese desfase.

Existen tres tipos de compensación de la energía reactiva:

  • Compensación individual: A cada aparato eléctrico con componentes bobinados se le instala el condensador necesario.
  • Compensación conjunta: A aparatos eléctricos con la misma potencia y mismas horas de funcionamiento se les instala un condensador común.
  • Compensación central: Compensación de toda la instalación a través de una batería automática de condensadores, cuyo funcionamiento se regula automáticamente en función de la energía reactiva que es necesario compensar en cada momento.

¡Ojo con las verdades a medias!

 

En algunos casos se vende algún tipo de equipo optimizador de energía, equipo de eficiencia energética, autotransformador – entre otros nombres comerciales existentes en el mercado- que garantiza el ahorro en la factura de la luz a través del ahorro en consumo y reactiva. Sin embargo, estos equipos podrán ayudar a través de la mitigación de los picos de potencia, reducción de armónicos y compensación en parte de la energía reactiva de la instalación. Pero esto va a depender del estado de la instalación, y, por supuesto, no compensan plenamente la energía reactiva. El usuario de la instalación tendrá que seguir colocando una batería de condensadores para compensar en su totalidad la energía reactiva.

Un consejo: siempre que se quiera instalar un producto de este tipo es conveniente realizar una prueba con el mismo. Y, por supuesto, hay que conocer la instalación, medir correctamente en la misma, no comparar con la factura del año pasado ni del mes pasado. Conviene realizar un estudio más detallado en el que se analice la capacidad del dispositivo para compensar la energía reactiva y los demás servicios ofrecidos.

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