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El sector industrial supone en torno al 25% del consumo de energía final en España, siendo especialmente relevante la demanda de cinco ramas de la industria manufacturera (metalurgia, minerales no metálicos, química, pasta y papel, alimentación y bebidas), que cada año sigue aumentando.

La implantación de un Sistema de Gestión de la Energía (SGE) tiene numerosas ventajas para estos sectores, ya que desarrolla diversas herramientas, como las líneas base, para establecer el seguimiento de los consumos y los ahorros energéticos de forma sistemática, en función de las principales variables que afectan a los procesos productivos (nivel de producción, temperaturas de consigna…). Un SGE también consigue estructurar y documentar las acciones y proyectos de ahorro energético que normalmente ya se llevan realizando desde hace tiempo, que se convierten en objetivos definidos con responsables y plazos sobre los que se hace un seguimiento periódico. Además, permite involucrar en la gestión energética a todo el personal de áreas relevantes para la energía (mantenimiento, producción, ingeniería, medio ambiente…).

¿Qué diferencias hay entre un Sistema de Gestión de la Energía en el sector terciario o industrial?

A pesar de que los requisitos que establece la norma ISO 50001 son los mismos para cualquier tipo de organización, existen diferencias considerables a la hora de implementar un SGE en una industria:

  • Magnitud de los consumos energéticos: los valores de consumo en el sector industrial son, de forma general, mucho mayores que en otros sectores (hablamos de GWh en vez de kWh), por lo que el seguimiento de consumos e indicadores de forma periódica es ya una práctica habitual para el control de costes.
  • Menor potencial de ahorro energético: los diferentes sectores industriales llevan años ejecutando proyectos y medidas de ahorro energético, debido al peso de la energía en el coste total de su actividad.
  • Mayor posibilidad de sectorización de la medición energética: una planta industrial suele estar dividida en áreas de producción, oficinas, almacenes… incluso en edificios o naves separados con medición independiente, lo que facilita el análisis desglosado de los usos y consumos significativos.
  • Cultura de ahorro y gestión energética: en la mayoría de los casos, antes de la ISO 50001, ya se han implantado acciones de gestión energética y los trabajadores son conscientes de la importancia de ésta en sus actividades diarias.

La definición de las líneas base de la energía es un punto clave de la ISO 50001

Una línea base es una herramienta para la comparación de los consumos reales frente a los consumos esperados. Una vez definida, permite cuantificar los ahorros conseguidos tras la ejecución de las medidas de ahorro y gestión energética.

Las líneas base deben calcularse a partir de datos medidos. De este modo, contar con una plataforma de monitorización es muy útil, ya que nos facilita el tratamiento del gran volumen de datos de medición que pueden existir en el sector industrial. Los datos obtenidos por medición pueden ser analizados en remoto y el cálculo de las líneas de base puede tener en cuenta cientos de valores, mejorando así los resultados del análisis estadístico.

Una planta industrial suele contar con medidores de sus diferentes vectores energéticos (electricidad, gas, vapor…) a nivel de cabecera y de submedida (por líneas de producción, CTs…) antes de la implantación de la ISO 50001. Sin embargo, en muchos casos, estos datos, sobre todo los de submedida, no son empleados para realizar un seguimiento de los consumos ni un análisis detallado de las áreas significativas de consumo y las oportunidades de ahorro. En general, sólo se emplean cuando se detectan ineficiencias en los procesos por un aumento de los costes.

Por otro lado, los medidores instalados, a excepción de los de facturación o los que forman parte de una cogeneración, no se suelen verificar, esto es, no se comprueba que miden correctamente. Con un SGE, es necesario que se establezca un plan de verificación de contadores y otros equipos de medición, lo que permite asegurar que los datos medidos son precisos.

Recientemente, desde Creara, hemos asesorado en la implantación de la ISO 50001 a una planta del sector alimenticio que ha revisado el buen funcionamiento de sus caudalímetros de gas natural, mediante la verificación de 10 equipos instalados hace varios años. Con ello, ha logrado mejorar el seguimiento de 2,2 GWh (34% de su consumo) y empezar a realizar un control más exhaustivo de los procesos.

La ISO 50001 complementa a otros Sistemas de Gestión

Es habitual que la ISO 50001 se integre sobre otros Sistemas de Gestión ya existentes en la industria desde hace años, como Sistemas de Gestión de la Calidad (ISO 9001), de Medio Ambiente (ISO 14001, EMAS) o Seguridad y Salud (ISO 45001), entre otros.

Un SGE integrado en otros Sistemas de Gestión aporta los siguientes beneficios:

  • Profundiza el análisis y seguimiento de los aspectos ambientales de la ISO 14001 relacionados con la energía.
  • Detecta más oportunidades de ahorro, tras la creación de equipos de trabajo específicos de gestión energética. Estas oportunidades pueden ser objetivos del sistema integrado y proporcionar beneficios adicionales, como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.
  • Aporta seguridad en el cumplimiento legal de los requisitos de carácter energético. Por ejemplo, una empresa con un certificado ISO 50001 está exenta de la realización de las auditorías energéticas cada 4 años según el RD 56/2016.

Asimismo, la integración de un SGE en otros Sistemas de Gestión permite aprovechar las metodologías comunes ya existentes en la empresa, facilitando el proceso de implantación y disminuyendo el coste de las auditorías de certificación, que se pueden realizar de forma conjunta.

La implantación de un Sistema de Gestión de la Energía certificado en ISO 50001 es una herramienta de gran utilidad en el sector industrial para la mejora del seguimiento y de los ahorros energéticos. Además, en aquellas plantas industriales que forman parte de un grupo, la ISO 50001 ayuda en la gestión energética global, mediante el establecimiento de indicadores y comparativas de energía que pueden ser gestionados desde una plataforma informática de gestión y monitorización común.